Imaginarios locales en proceso

Las Residencias de arte colaborativo  son una iniciativa  de carácter relacional  en el marco del programa Red Cultura del Departamento de Ciudadanía Cultural del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, que como dispositivo generativo dentro de este programa, constituyen el sistema base que busca promover la participación de la ciudadanía respecto a su propia realidad y desarrollo cultural, operando como un revelador de la producción cultural de las comunidades, mediante las prácticas colaborativas desde el arte contemporáneo como apuesta metodológica hacia la construcción de conocimiento colectivo.

Desde un proceso de investigación basada en artes, artistas y colectivos habitaron un territorio específico entre dos y tres meses seguidos, conviviendo con el cotidiano y las formas de vida de cada comunidad, sus realidades geográficas, históricas y territoriales, y comprendiendo que varios países pueden existir simultáneamente dentro de uno solo.

Abordando por medio del arte como método, las diversas problemáticas de las localidades donde se instalaron, elaboraron proyectos que fueron teniendo sentido desde las propias localidades, al convertirlos en un relato en construcción.  Pero ninguna historia es única ni oficial. Todo relato es una ficción que se va superponiendo con otros y entramando lo que serán las complejidades narrativas del lugar, cuestión que cada uno de estos artistas fue descubriendo en el transcurso de su trabajo, lo que significó una alta demanda emocional y de compromiso en su desafío.

Los registros y resultados expuestos, instalan cuestiones sobre la memoria, las particularidades y diversidades identitarias, así como los pliegues de cada circunstancia y acción que se fue creando, a partir de intercambios y cruces de conocimientos que cada  participante tenía, en una condición de trabajo de roles que disponía una autoría artística colectiva, generando producciones simbólicas como proceso conjunto y cooperativo.

Estos modos de operar son los que aquí se exhiben, constituyendo el contenido que de cada experiencia surgió. Bajo esta lógica, se lograron generar ciertas tensiones y reflexiones sobre las realidades sociales de los distintos territorios señalados, como parte de una construcción colectiva donde la abundancia y las prácticas locales, fueron los objetivos de trabajo y aprendizaje.

Estos artistas no entregaron soluciones de asistencia a la demanda social ni realizaron formación artística, más bien intentaron generar preguntas implícitas que lograran permanecer en el tiempo, en las personas que fueron parte activa de estos procesos, y que por tanto podrían irradiar al resto la invitación a repensar lo propio, más allá de lo conocido y lo aceptado, invitando a crear las formas de lo que representan como sociedad. La producción artística se desborda para abrir paso a la producción cultural, y es justamente en ese encuentro donde puede acontecer la autodeterminación de los territorios.

Entonces, al funcionar las obras en esta dinámica, más allá de la elaboración de objetos y resultados estéticos, obtenemos este repertorio de registros que exploran el vínculo arte y sociedad, donde formas y resultados parecen una permanente negociación de deseos individuales y colectivos. Lo importante es que, en el transcurrir de estos procesos, se redistribuyen los capitales sociales, culturales, económicos, simbólicos y comunitarios de cada localidad. Desde ahí, estos ejercicios de arte colaborativo funcionan como un aporte a la activación social, política y cultural.

Cada uno de estos resultados contiene en sus dinámicas elementos claves que hacen posible que las cosas simplemente ocurran. Los imaginarios locales aparecen desde la más diversa gama de posibilidades, interpelando y devolviendo la pregunta que cada uno de estos artistas ha instalado en ellos.

La importancia de exhibir estas prácticas artísticas como diagramas de circulación, radica en la necesidad de profundizar en estas metodologías de trabajo, en visibilizar los territorios desde los enfoques que nos convocan como Institución, y de proyectar la posibilidad discursiva de los procesos aquí expuestos. Los y las artistas convocadas a presentar elementos de sus residencias en esta muestra, representan aquello que subvierte las nociones más puras de la producción artística tradicional, ampliando su perspectiva hacia una condición de lenguaje permeable.

A la fecha se han realizado más de cien Residencias de arte colaborativo a lo largo del país, cuarenta de ellas están en implementación durante este año, lo que nos indica que es posible establecer procesos abiertos y permanentes que articulen políticas culturales desde las prácticas artísticas contemporáneas, como un modo de hacer las cosas, instalando así nuevas líneas de trabajo que vinculan de manera compleja y profunda, el binomio arte y territorio.

Por: María José Muñoz. Encargada nacional Residencias de Arte Colaborativo. Programa Red Cultura. Consejo Nacional de la Cultura y las Artes

Ver: Bitácoras de Residencia de Arte Colaborativo, un sitio Red Cultura CNCA.

Revise las residencias expuestas en Imaginarios locales en proceso.