Antonio Sánchez: Del Porteño Grabado

Antonio Sánchez es alumno de último año de la catedra de Grabado de la Escuela Municipal de Bellas Artes de Valparaíso. Formado al alero de la tradición totémica  de Carlos Hermosilla, Ciro Silva, Santos Chávez, que adquieren el rol de cabeza de filiación parental para un taller que hereda para bien o para mal el peso de la tradición del grabado local pero también de los espesores reflexivos que genera la endogamia.

Sánchez estudio ciencias políticas, y es psicólogo clínico de oficio. La psicología clínica es una estrategia de abordaje de las patologías mentales que se encarga de la investigación de todos los factores, evaluación, diagnóstico, tratamiento y prevención que afecten a la salud mental y a la conducta adaptativa, en condiciones que puedan generar malestar subjetivo y sufrimiento al individuo humano. Valga esta referencia para situar en encuadre de obra que nos presenta ya que en gran medida define el contenido, estrategias y  procedimientos de cómo se articula esta etapa de la muestra.

Del Porteño Grabado remite a la necesaria higienización del medio de grabado local que de manera implícita había sido intoxicada por los entintados reiterativos de procedimientos arcaicos entendidos como un valor en sí mismos. Por tanto hay que sanar las heridas de las abstracciones porteñas literales, la carga de la estampa ilustrativa, y el método de reproductibilidad de la imagen proletarizada. En efecto, del Porteño Grabado es una estrategia de incitación que Antonio Sánchez hace al montar en bolsitas de esterilización quirúrgica una serie de “biopsias objetuales de operaciones de técnicas del grabado tradicional”, situando como primera reflexión al grabado local en la calidad de apósitos de operaciones vernáculas. Podemos pensar entonces, que  el grabado porteño opera con doble función; como anquilosamiento procedimental técnico y como parche curita a la herida de la escena de arte local, es decir grabado como procedimiento de primeros auxilios.

Sobre todo, porque una operación de sutura y de limpieza en la dérmica dañada, funciona como cicatrizante. Respecto de esta situación, entonces, las obras de los procedimientos auxiliares y  las taxonomías  básicas que inciden en la delimitación de las disciplinas del grabado representativo.

Lo que Sánchez pretende es la cicatrización de  la dérmica del grabado de referencia.  Suturas que, en suma, atentan contra la continuidad de la superficie, poniendo en cuestión su costrificacion. Cada fisura esterilizada remite a una  zona de dolor. En términos Lacanianos, Sánchez no pretende matar a los padres totémicos, sino darles un descanso.

Sánchez investiga las vías mediante las que los significados se pierden, se invalidan, se recuperan y se modifican bajo la luz de la experiencia personal. La materialización de este análisis en Del Porteño Grabado, se va a desarrollar, precisamente, siguiendo una vía apropiacionista de imágenes que no le son propias. La apropiación de imágenes y su presentación se refiere a la negación del concepto de la obra como espacio ficcionado, como entrada a un mundo concreto y a su aceptación de acuerdo con los propios términos del espectador, el poder del orden y la racionalidad. La obra “Grabada” no sería ya ventana a un mundo especial, sino que se convierte en artefacto, en un objeto de este mundo cotidiano, en un acontecimiento, en algo que se construye simultáneamente a la observación del espectador. Para esto ha dispuesto una serie de acciones de “mediación”, en el transcurso de la configuración del montaje final, una operación de carácter relacional que explora la invalidación de la experiencia a la que está habituado el espectador en un espacio expositivo y le obliga a darse cuenta del papel de su propia subjetividad en el proceso de construcción del significado de la creación colectiva.

Esta pérdida de validez supone la ruptura del horizonte de significado proporcionada por la tradición, que se hace especialmente patente en la construcción de la obra, en su modificación de escala. El grabado opera al mismo tiempo que se niega a sí mismo como una referencia instrumental al grabado “puro”. La propuesta de Sánchez supone tanto un acto liberador como una descripción de las infinitas posibilidades del significado. El verdadero trabajo creativo para él, consiste en cambiar el sentido de lo que vemos, un proceso imposible sin la comprensión de las estructuras que construyen el significado, Sánchez afirma que el significado del procedimiento del grabado es constituido por el espectador individual que opera en colectivo. La necesidad de examinar críticamente las vías por las que la “tradición” determina nuestra posición frente a la obra se hace evidente. La cosificación y la fetichización del grabado como mercancía de arte local al mayoreo, de cuneta y en oferta, han hecho que el grabado local circule en tiendas de decoración con pretensiones de galerías de arte y esto reduce la autonomía crítica de su propia naturaleza.

Es por esto que en las instalaciones de CENTEX no podemos considerar estrategias expositivas con obras académicamente “aptas”, por tratarse de un espacio que es concebido  para cobijar la condición “escolarizante” de la producción local, Galería Escuela es en sí mismo un dispositivo institucional. Esta muestra Intenta facilitar al espectador la tarea de crear juicios independientes y críticos, y cumplir de pasada la agenda institucional con participación ciudadana.

La intención de Sánchez es hacer que el espectador sea consciente de la relación entre las condiciones del contexto y la producción del significado, y del proceso por el que éste se construye. Así, el espectador empieza a ver el grabado de la manera como lo hace el artista.

Todo este material pasa a formar parte de una obra en construcción cuya interpretación, cada vez más abierta, requiere a su vez un espectador más comprometido e implicado culturalmente en su recepción, hasta el punto de que ambos papeles, el de artista y el de espectador, puedan llegar a intercambiarse, articulando sistemas alternativos de creación artística que pueden indicar la pauta de las propuestas de los nuevos roles de una escuela de bellas artes en el 2018.

Henry Serrano